3 diciembre de 2021, Memoria de San Francisco Javier, presbítero

12/2/2021 4:01:19 PM
Lectionary: 179
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Primera Lectura Is 29, 17-24

Esto dice el Señor:

“¿Acaso no está el Líbano

a punto de convertirse en un vergel

y el vergel en un bosque?

Aquel día los sordos oirán las palabras de un libro;

los ojos de los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad;

los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor

y los pobres se gozarán en el Santo de Israel;

porque ya no habrá opresores

y los altaneros habrán sido exterminados.

Serán aniquilados los que traman iniquidades,

los que con sus palabras echan la culpa a los demás,

los que tratan de enredar a los jueces

y sin razón alguna hunden al justo”.

Esto dice a la casa de Jacob

el Señor que rescató a Abraham:

“Ya no se avergonzará Jacob,

ya no se demudará su rostro,

porque al ver mis acciones en medio de los suyos,

santificará mi nombre,

santificará al Santo de Jacob

y temerá al Dios de Israel.

Los extraviados de espíritu entrarán en razón

y los inconformes aceptarán la enseñanza”.

Salmo Responsorial Sal 26, 1. 4. 13-14

R. (1a)  El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién voy a tenerle miedo?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién pordrá hacerme temblar?

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Lo único que pido, lo único que busco

es vivir en la casa del Señor toda mi vida,

para disfrutar las bondades del Señor

y estar continuamente en su presencia.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

La bondad del Señor espero ver

en esta misma vida.

Armate de valor y fortaleza

y en el Señor confía.

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.

Ya viene el Señor, nuestro Dios, con todo su poder

para iluminar los ojos de sus hijos.

R. Aleluya.

Evangelio Mt 9, 27-31

Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó: “¿Creen que puedo hacerlo?” Ellos le contestaron: “Sí, Señor”. Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. Jesús les advirtió severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.

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