19 de noviembre de 2021, Viernes de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario

11/18/2021 7:46:32 PM
Lectionary: 501
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Primera Lectura 1 Mc 4, 36-37. 52-59

En aquellos días, Judas y sus hermanos se dijeron: “Nuestros enemigos están vencidos; vamos, pues, a purificar el templo para consagrarlo de nuevo”. Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión.

El día veinticinco de diciembre del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al romper el día y ofrecieron sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido, un sacrificio conforme a la ley. El altar fue inaugurado con cánticos, cítaras, arpas y platillos, precisamente en el aniversario del día en que los paganos lo habían profanado. El pueblo entero se postró en tierra y adoró y bendijo al Señor, que los había conducido al triunfo.

Durante ocho días celebraron la consagración del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Adornaron la fachada del templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron los pórticos y las salas, y les pusieron puertas. La alegría del pueblo fue grandísima y el ultraje inferido por los paganos quedó borrado.

Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, determinó que cada año, a partir del veinticinco de diciembre, se celebrara durante ocho días, con solemnes festejos, el aniversario de la consagración del altar.

Salmo Responsorial 1 Crónicas 29, 10. 11abc. 11d-12a. 12bcd

R. (13b) Bendito seas, Señor, Dios nuestro.

Bendito seas, Señor,

Dios de nuestro padre Jacob,

Desde siempre y para siempre.

R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.

Tuya es la grandeza y el poder,

El honor, la majestad y la gloria,

pues tuyo es cuanto hay en el cielo y en la tierra.

R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.

Tuyo, Señor, es el reino,

tú estás por encima de todos los reyes.

De ti provienen las riquezas y la gloria.

R. Bendito seas, Señor, Dios nuestro.

Tú lo gobiernas todo,

en tu mano están la fuerza y el poder

y de tu mano proceden la gloria y tu fortaleza.

R. Benditos sea, Señor, Dios nuestro.

Aclamación antes del Evangelio Jn 10, 27

R. Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor;

yo las conozco y ellas me siguen.

R. Aleluya.

Evangelio Lc 19, 45-48

Aquel día, Jesús entró en el templo y comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban allí, diciéndoles: “Está escrito: Mi casa es casa de oración; pero ustedes la han convertido en cueva de ladrones”.

Jesús enseñaba todos los días en el templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y los jefes del pueblo, intentaban matarlo, pero no encontraban cómo hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de sus palabras.

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